
Los molinos para polvos metálicos constituyen uno de los equipos más importantes en la metalurgia de polvos. Los molinos para polvos metálicos constituyen uno de los equipos más importantes en la metalurgia de polvos. Se utilizan principalmente para pulverizar bloques metálicos y convertirlos en polvo metálico, con el fin de facilitar procesos posteriores como el conformado y la sinterización. El principio de funcionamiento de un molino para polvos metálicos consiste en introducir bloques de metal en la máquina, donde la rotación a alta velocidad de los discos de molienda, junto con la fricción y el impacto a alta velocidad contra las placas de revestimiento, muelen los bloques de metal hasta convertirlos en polvo fino. Los discos de molienda del interior de un molino para polvos metálicos pueden estar fabricados con metales y aleaciones de diversas durezas. Mediante la selección de diferentes tipos de abrasivos y formas de discos de molienda en función de la dureza del metal y de los abrasivos, es posible producir polvos metálicos de distintos tamaños y formas de partícula.
Los molinos para polvos metálicos se utilizan ampliamente para producir polvos metálicos, tales como polvo de cobre, polvo de aluminio, polvo de magnesio, polvo de zinc, polvo de hierro, polvo de tungsteno, polvo de acero, polvo de plomo y otros. Se emplean habitualmente en la producción de cerámicas metálicas, materiales magnéticos, materiales compuestos, recubrimientos metálicos, materiales de fricción, tintas de impresión, baterías, materiales de soldadura y otros campos. En la metalurgia del polvo, los molinos para polvo metálico son equipos fundamentales para la producción de aleaciones en polvo, ya que proporcionan polvos de diversa composición, tamaño de partícula y forma para su posterior sinterización y prensado.
